Somos obsesivos, rencorosos, manipuladores. Es normal que no me entiendas, qué cojones ni siquiera yo misma lo hago. Confundimos el capricho con la necesidad. A veces termino aborreciendo a la raza humana, aunque yo forme parte de ella, a mi también me odio, claro. Somos capaces de hablar con mentiras, sólo por ver la reacción de un rival. De sangre fría, muchas veces actuamos sin pensar, y así nos va. Estamos tan acostumbrados a ser dañados, que acabamos autodestruyéndonos a nosotros mismos, no sé si por motivo o por costumbre, somos lo que se llama jóvenes con mente suicida.